El arte de la Paz


Así llamó Morihei Ueshiba a su arte marcial ideal, después de una búsqueda incesante y sincera en la que el ser humano puede llegar a sentirse parte del Todo y ser uno con la Naturaleza. Dice el maestro Ueshiba: “El trabajo comienza con uno mismo, trabajando sobre nosotros mismos. Todos tenemos un espíritu que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente a seguir”.
Hemos extraído algunas de sus reflexiones y enseñanzas que muestran el espíritu de un arte profundo que trata de llegar al corazón de todos los seres, que busca la unidad y la concordia.

“Mantén tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto, vacía de todo pensamiento. Mantén tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con el poder de la sabiduría y la iluminación”.

“El camino del guerrero se basa en la humanidad, el amor y la sinceridad; el corazón del valor marcial es la verdadera valentía, sabiduría, amor y amistad”.

“Acentuar los aspectos corporales de la calidad del guerrero es inútil, porque el poder del cuerpo es siempre limitado”.

“El guerrero totalmente despierto puede utilizar libremente todos los elementos contenidos en cielo y tierra. El verdadero guerrero aprende a percibir correctamente la actividad del universo y a transformar las técnicas marciales en vehículos de pureza, bondad y belleza. La mente y el cuerpo del guerrero deben estar impregnados de profunda calma y luminosa sabiduría”.

“Tu mente debería armonizar con el funcionamiento del universo; tu cuerpo, con el movimiento del universo; cuerpo y mente forman una unidad que se unifica con la actividad del universo”.
“Es necesario desarrollar una estrategia que utilice todas las condiciones físicas y los elementos que están al alcance de la mano. La mejor estrategia se apoya en un conjunto ilimitado de respuestas”.

“Si tu oponente te ataca con fuego, responde con agua, hazte totalmente móvil y de libre fluir. El agua, por su naturaleza, nunca choca con nada ni se quiebra. Por el contrario, absorbe todo ataque y queda indemne”.

“Si tu corazón es amplio como para abarcar a tus adversarios, puedes ver a través de ellos y evitar sus ataques. Una vez que los has abarcado, serás capaz de guiarlos por el camino que el cielo y tierra te han señalado”.
“La vida misma es siempre una prueba. Al adiestrarte, debes ponerte a prueba y refinarte para poder afrontar los grandes desafíos de la vida. Trasciende los límites de la vida y la muerte; entonces serás capaz de enfrentar con calma y seguridad cualquier crisis que se te presente”.

“No mires fijamente los ojos de tu oponente: podría hipnotizarte. No fijes tu mirada en su espada: podría intimidarte. No enfoques la mirada en tu oponente: podría absorber tu energía. La esencia del adiestramiento es atraer completamente a tu oponente dentro de tu esfera. Entonces podrás situarte donde desees”.

“Arroja de ti los pensamientos que te limitan y regresa a la verdadera vacuidad. Sitúate en el medio del Gran Vacío. Este es el secreto del Camino del Guerrero. Finalmente, debes olvidar las técnicas. Cuanto más progresas, menos enseñanzas hay. El Gran Sendero verdaderamente es un No-Sendero”.

“En el Arte de la Paz no hay contiendas. El verdadero guerrero es invencible porque no lucha con nadie. Vencer significa derrotar la idea de disputa que albergamos en nuestra mente”.

“Las técnicas del Arte de la Paz no son rápidas ni lentas, no están afuera ni adentro. Están más allá del tiempo y el espacio”.

“Las técnicas del Arte de la Paz cambian constantemente; cada encuentro es único, y la respuesta adecuada debe surgir con naturalidad. Las técnicas de mañana serán diferentes a las de hoy. No te dejes atrapar por la forma y apariencia de un desafío. El Arte de la Paz no tiene forma; es el estudio del espíritu”.

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